El dato que retrata la desconexión
Apenas dos de cada diez potenciales compradores españoles tienen intención real de adquirir vivienda este semestre. Así lo revela el último informe de Fotocasa Research, publicado desde Barcelona el 06/07/2026, que sitúa esta métrica crítica en 20%, la cifra más baja registrada en el análisis de las intenciones de compra del mercado inmobiliario nacional.
La comparativa con el semestre anterior agudiza el diagnóstico: en 2025, la intención de compra se mantenía en 23%. Esa caída de tres puntos porcentuales en apenas doce meses no es un ajuste marginal, sino un síntoma de agotamiento tras dos años de precios acelerados y una accesibilidad que ha desaparecido del segmento medio de la población.

Precio y salarios: la brecha irreducible
Este colapso en intención de compra ocurre en el contexto de subidas de precio sostenidas. España ha duplicado el ritmo de revalorización respecto a Europa durante 2026, con incrementos interanuales en dos dígitos en zonas como Madrid, donde la renta anual necesaria para acceder a la vivienda ha alcanzado los 16 años. En capitales como Cádiz o Chiclana, los metros cuadrados superan ya los 2.300-2.800 euros.
La brecha entre intención y realidad revela que el consumidor ha enterrado sus expectativas. No es que la demanda desaparezca de golpe: es que los compradores potenciales han asumido que la compra está fuera de su alcance, según el análisis de Fotocasa Research, que monitoriza comportamientos y declara iones de intención en su panel de usuarios.
Quién deja de querer comprar
Este cambio afecta principalmente al segmento que impulsa el volumen de transacciones: familias de clase media que buscaban primera residencia o cambio de vivienda. Fondos extranjeros y compradores de alto poder adquisitivo mantienen actividad, como demuestra la inversión de 1.100 millones de euros que fondos internacionales inyectaron en vivienda española en el primer semestre. Pero el motor de volumen se apaga.
La profesión inmobiliaria lo vive como una paradoja incómoda: precios más altos pero menos gente dispuesta a pagar. Las inmobiliarias comienzan a ajustar expectativas de cierre de operaciones mientras el inventario de propiedades a la venta crece lentamente.
Lo que vigilar
Una intención de compra al 20% no es un mínimo insuperable, pero tampoco es reversible sin remedio estructural. Para que aumente, harían falta moderación en precios (improbable a corto plazo) o mejoras salariales que cambien la ecuación renta-precio (lentas de llegar). El mercado se enfrenta a un encrucijada: sostenimiento artificial mediante fondos de inversión o ajuste de precios que permita reactivar la demanda doméstica. De momento, el consumidor ha decidido quedarse en el banquillo.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la intención de compra de vivienda en España en 2026?
Según Fotocasa Research, ha caído al **20%** en el primer semestre de 2026, el nivel más bajo registrado, frente al 23% de 2025, reflejando un agotamiento de la demanda.
¿Qué significa que la intención baje de 23% a 20%?
Que solo dos de cada diez potenciales compradores tienen voluntad real de adquirir vivienda. Esta caída de tres puntos en un año indica que el consumidor ha renunciado a la compra por inaccesibilidad de precios.
¿A quién afecta más esta caída de intención de compra?
Principalmente al segmento de clase media en búsqueda de primera vivienda o cambio de residencia, mientras que fondos extranjeros y compradores de alto poder adquisitivo mantienen actividad de inversión.
Fuentes: Fotocasa Research (06/07/2026) · Fotocasa Research (2025)



